viernes, 11 de febrero de 2011

efra


“Escribo porque para todo lo demás existe mastercard” o “Me gusta escribir, lo que no me gusta es ser escritor”
“Cuando escribo anulo el mundo, entro en trance, sufro y me divierto; es algo conmigo y para mí. No hay editor, no hay libro, no hay lectores, no hay patria ni mujeres... soy sólo yo dándole forma al vacío.”
Nunca dejó de sorprenderme que alguien que se haya dedicado al boxeo fuera luego reconocido y admirado como escritor. Este es el caso del colombiano Efraím Medina Reyes, autor de títulos como: “Erase una vez el amor pero tuve que matarlo”, “La sexualidad de la Pantera Rosa” o “Técnicas de masturbación entre Batman y Robin” y otros títulos no menos extravagantes.
Esta especie de reticencia a la que nos induce el autor con estos títulos sugerentes se diluye recién después de leer su obra, ya que consigue engañarnos haciéndonos creer que encontraremos frases toscas o desagradables. Pero no; en su prosa, a pesar de encontrar palabras que podrían sonar molestas a oídos sensibles, se puede apreciar los quebrantos de un romántico algo existencialista.
Sin embargo no deja de llamar la atención ese carácter irreverente hacia la literatura, posando sin ropa en las portadas de sus libros; “Me exhibo porque escribir es exhibirse, por llamar la atención, por transgredir, por orgullo de raza, por fastidiar a los que creen que la literatura es algo serio”. También algunos lo consideran altanero por sus opiniones acerca de personalidades consideradas relevantes dentro del mundo artístico. Entre ellos está su compatriota y colega Gabriel García Márquez y la cantante Shakira, de quienes no repara en hacer críticas oprobiosas.

Después de 14 combates sin conocer la victoria, se retiró del boxeo aficionado. En 1984 abandonó sus estudios de Medicina para dedicarse al fútbol de playa. Actualmente reside en España donde desarrolla sus proyectos musicales con su grupo 7 Torpes Band en donde le pone letra y música a sus canciones “sin saber un pito de música”. También fundó la multinacional: Fracaso Ltda. con el famoso eslogan: “Donde se necesite un fracaso, allí estaremos”.

sábado, 29 de enero de 2011

Los filósofos

Pienso, luego existo, dijo un hombre, y de inmediato su madre le dio un golpe en la cabeza diciendo le doy un golpe en la cabeza a mi hijo, luego existo.
No, no, lo entiendes todo mal, gritó el hombre.
Entonces ella le dio otro golpe en la cabeza y gritó luego existo.
No es así, no es así; se supone que tienes que pensar, no dar golpes en la cabeza, gritó el hombre.

…Pienso, luego existo, dijo el hombre.
Doy golpes en la cabeza, luego ambos existimos, el que los recibe y el que los da, dijo la madre del hombre.
Sin embargo, llegados a este punto el hombre había dejado de existir; inconsciente, ya no podía pensar. Pero su madre sí podía. Entonces pensó, luego existo, y luego soy mi hijo inconsciente, aunque él no lo sepa.


Russell Edson (Connecticut, 1935)

miércoles, 26 de enero de 2011

Edgar A. Poet


Hijo de actores de teatro. Huérfano a temprana edad. Criado luego por una tía y sometido al rigor inflexible de un padrastro. Edgar Allan Poe (1809 – 1849), el escritor considerado padre del género detectivesco y maestro del relato breve.

Nació un 19 de enero en Boston, fue adoptado por Frances y Jhon Allan. Tuvo una vida marcada desventuras vinculadas generalmente al opio y a su rápida asimilación hacia el más ligero consumo de alcohol, y esto formaba parte de su lucha cotidiana. Pero su lucha no era contra estas costumbres, sino contra sí mismo, contra sus demonios personales. Solía decir: “Mis enemigos atribuyen la locura a la bebida y no la bebida a la locura”.

Poe quería ser un poeta, y consiguió serlo a pesar del desacuerdo de su padrastro con quien siempre discutía acerca del incierto futuro que le proponía la vida literaria. Sin embargo la necesidad lo hizo ser reconocido por sus textos narrativos, ya que los cuentos eran más comerciables que la poesía. Pero estos cuentos, ambientados en lugares lúgubres y góticos, no eran nada parecidos a lo que la gente se había acostumbrado. Poe vino a quebrantar la solemnidad de la literatura romántica con una literatura extraña, sobre todo en argumentos, con personajes extravagantes y vinculados siempre, de alguna u otra forma, a la muerte.

Fue así que la crítica se levantó en su contra, más por estar en desacuerdo con su estilo de vida que con su literatura, o porque ambas guardaban un estrecho vínculo entre sí, ya que en muchas de estas historias se puede reconocer a Poe como el personaje principal. En su cuento Berenice o en Tres Domingos por semana por ejemplo, donde los personajes se enamoran de su prima. Sabemos que Poe se casa con su prima hermana Virginia Clemm de 13 años, cuando él tenía 27.

Su legado interminable

La obra de Poe, así como su vida misma ha conseguido conmover y apasionar a miles de personas. Tanto así que a partir de su obra se han formado géneros literarios como el Policial o Detectivesco, y el de Terror. Quizá debamos este descubrimiento a otro gran poeta, como lo fue Charles Baudeleire, quien se encargó de reivindicar la figura y la obra de Poe. Pero no fue el único, también lo hicieron los simbolistas franceses como: Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé, entre otros.
En España Gustavo Adolfo Bécquer dio un giro en su narrativa tras descubrir a Poe. En Sudamérica podemos decir que llegó a Rubén Darío, Horacio Quiroga, Andrés Caicedo, y Julio Cortázar, quien se encargó de hacer la traducción de sus cuentos completos –que según muchos es la mejor traducción al castellano- . Sir Arthur Conan Doyle no hubiese concebido su Sherlock Holmes sin el personaje detectivesco Auguste Dupin; mientras que H. P. Lovecraft tomó diversos elementos de la narrativa de Poe para sus relatos. Julio Verne, Robert Louis Stevenson, Oscar Wilde también declararon más de una vez su devoción hacia el escritor.

Pero la herencia de Poe no se limita al ámbito literario sino también a otras expresiones artísticas. En música abarca desde una opera inacabada de Debussy titulada “La caída de la casa Usher”, llegando a estilos menos clásicos como el rock progresivo, con Alan Parsosns Project, en Soda Stereo, hasta el metal Progresivo de Symphony X quienes han basado varias de sus canciones en la vida y obra de Poe. El mundo televisivo tampoco ha estado exento de esta herencia que se proyecta con Jean Epstein, Vincent Price, y su más prolífico adaptador, el norteamericano Roger Corman, Tim Burton, Matt Groening, entre muchos otros.

Se cuenta que murió el 7 de octubre de 1849, entre alucinaciones de seres fantásticos que veía en la pared, narrando quizás su última y más trágica historia de terror: la de su propia vida.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Encuentro


Ir a un lugar donde nadie nos conozca, pasar desapercibido y poder ser cualquier persona.

Estaba en la esquina con su bastón. Me recordó a Borges.

¿Lo ayudo señor?

Por favor, me dijo. Daba pasos cortos e inseguros, como dudando de mí, tanteando siempre el asfalto.

¿A dónde va señor?

Debo llegar hasta un colegio, tengo una cátedra ahí. Soy nuevo por acá y todavía no conozco los lugares y voy con retraso. La puntualidad no siempre fue una cualidad que supiera disimular sin esfuerzo. Por lo menos ahora puedo justificar ese descuido con mi ceguera.

Disculpe la pregunta señor ¿Hace cuánto quedó ciego?

Recién hace unas horas, cuando llegué a la ciudad.

¡Hace unas horas dice, señor! Dije sorprendido.

Sí, contestó él, serenamente. En cada ciudad que llego soy un hombre distinto. Acá soy un ciego.

Cómo así señor. No entiendo.

El hombre detuvo la marcha y me presionó el brazo en el que se apoyaba. Inclinó la cabeza hacia mí, como buscando mis ojos, y alcancé a ver entre los lentes oscuros cómo los suyos giraban sin sentido.

Yo puedo ser todos los hombres, menos uno: yo mismo, dijo, liberando la presión en mi brazo y siguió caminando, con una lentitud segura, hacia adelante.

¡Espere, señor! Grité. Se detuvo antes de que el bastón volviera a tocar el piso, perfilándose ligeramente hacia atrás.

Entonces usted no esta ciego, concluí con absurda seguridad.

Tan ciego estoy que usted bien podría ser otra persona, menos la que dice o cree que es. Y sin embargo yo lo reconocería en cualquier otro lugar, en cualquier otra voz, en cualquier otro cuerpo.

Volvió a apoyarse en mi brazo derecho. Yo le prevenía de los escalones y las murallas, pero era él quien me guiaba.

Entonces es usted todos los hombres y a la vez ninguno, dije, después de una reflexión, y esto, a mi pesar, sonó más a una afirmación que a una pregunta.

Así de trágico y terrible, contestó secamente.

¿Y cuál es la cátedra que da en el colegio, señor?

Literatura. Literatura universal, dijo, como corrigiéndose, levantando el índice hacia arriba. Iba a comentar algo al respecto pero ya llegábamos al colegio.

Creo que el aula queda por aquí, dijo señalando el lugar preciso.

Llegamos al aula. Los alumnos reconocieron al profesor de inmediato y se levantaron para saludar.

¡Bue-nas tar-des pro-fe-sor! Dijeron en coro.

Buenas tardes, respondió él antes que yo, y se presentó.

De mí no sabrán más que el nombre, y eso ya es mucho. Y no saquen lápiz ni papeles. Lo que vengo a decirles no necesita ser escrito.

Comenzó a hablar de escritores, parafraseando a cada uno de ellos, mientras recorría con ligereza el lugar, como si conociera cada espacio y cada grieta en el piso. Nadie más que él habló.

Siempre que mis alumnos me preguntan quién era ese señor que llegó conmigo una vez, me quedo callado. Todavía no sé cómo explicarles que algo me dice que aquel hombre ciego era yo.

viernes, 6 de agosto de 2010

martes, 20 de julio de 2010

viernes, 18 de junio de 2010

última entrevista a Saramago

pequeño homenaje, aunque no esté de acuerdo con todo lo que dice...
http://media7.rtve.es/resources/mp3/3/0/1262432671703.mp3